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Fuertes En la Tribulación

Señor, que puedas bendecir al mundo, dar salud a nuestros cuerpos y consolar nuestros corazones. Nos pides que no tengamos miedo. Sin embargo, nuestra fe es débil y tenemos miedo. Pero Tú, Señor no nos dejarás a merced de la tormenta. Díganos nuevamente: “No tengas miedo (Mt 28,5) Y nosotros, junto con Pedro, “arrojamos todas nuestras ansiedades sobre ti, porque te preocupas por nosotros” (1 Pt 5,7)